Organizaciones con Esencia Militar

Cada vez más organizaciones miran hacia un lugar que durante años muchos observaron con distancia: las Fuerzas Armadas. En un mundo cada vez más complejo, las grandes corporaciones han entendido que no basta con tener talento. Las Fuerzas Armadas llevan siglos trabajando sobre una idea esencial: prepararse antes de ser requeridos. No esperar a que llegue la crisis para empezar a ordenar. No improvisar cuando la presión ya está encima. Entrenar, revisar, corregir, coordinar y volver a empezar. Ese modelo tiene mucho que enseñar a cualquier organización.

 

Características como la capacidad de definir objetivos a medio y largo plazo permite que una empresa no viva atrapada únicamente en la urgencia del trimestre. La unidad de esfuerzo consigue que todos los departamentos comprendan hacia dónde avanzan y por qué merece la pena hacerlo juntos. La sencillez evita que los procesos se conviertan en laberintos inútiles. La flexibilidad permite adaptarse cuando el plan inicial deja de servir. La iniciativa da margen a los líderes intermedios para resolver sin esperar permiso para cada paso. La economía de medios recuerda que hacer más no siempre significa usar más recursos. Y la continuidad sostiene el trabajo cuando desaparece la motivación inicial.

 

Hablamos de excelencia, empresas como Amazon, Airbus o Thales han incorporado perfiles procedentes del entorno militar porque comprenden el valor de quienes han aprendido a trabajar bajo presión, con responsabilidad, disciplina y sentido de misión. Profesionales acostumbrados a cuidar el detalle, respetar los tiempos, coordinar equipos diversos y sostener decisiones cuando la niebla aparece.

 

En España, sin embargo, todavía arrastramos ciertos prejuicios. A veces nos cuesta reconocer el valor que estos perfiles pueden aportar al mundo civil. Quizá por inercias culturales, quizá por lecturas políticas pobres, quizá porque no siempre hemos sabido explicar bien lo que allí se aprende.

 

Llegará el momento en que muchas empresas españolas entiendan que no se trata de militarizar sus estructuras, sino de incorporar principios útiles: disciplina, lealtad, compañerismo, abnegación, afán de superación y sentido del deber. Entendamos que una organización crece por cómo se prepara, cómo decide, cómo cuida a su gente y cómo responde cuando el entorno aprieta. La excelencia no aparece por casualidad. Se entrena.

 

¿Tu organización está realmente preparada para responder cuando llegue la próxima situación difícil?

 

Juanche

 

 

 

COMPARTE: